Hoy es viernes, una vez maás. Ya no sé de qué semana, qué descontrol! Cuando un extraterrestres como yo está muy atareado, pues se comunica menos, ¡qué remedio!
Este blog nació en gran parte para ser un punching-ball (¿o es “puching”? Que me disculpen los aficionados al boxing) en el que descargar los rollos inabarcables del universo infinito. Por ejemplo ¿por qué Silvio Berlusconi gobierna en Italia y Esperanza Aguirre en Madrid? ¿Por qué tantos humanos beben en un parque donde hay una papelera cada 2 metros y el parque acaba lleno de mierda… porquería? ¿Por qué ya no hay polos de palo con premio?… En fin, podría seguir hasta hartarme. La falta de tiempo es eficaz para dejar de pensar en todos esos agujeros negros aún incomprensibles para la ciencia. Pero ¿qué pasa cuando un extraterrestres concienciado tiene un rato libre? Que vuelve a mirar alrededor y va a comprarse un donus y pasa por el quiosco de Paloma (hola, quiosquera!) y cae en la tentación y se compra un periódico. Y después de un vistazo, llama a su jefe y le dice “oye, que voy”. Y te subes al platillo y lo que sea con tal de no leer en detalle las noticias. No voy a meter aquí un enlace al diario, por dos razones: una, que no sé hacerlo aún. Como lo oyen. Me meto en un platillo, me voy al otro lado del universo conocido, y no sé cambiar ni una rueda, así somos los extraterrestres concienciados. Y dos: compren el periódico, no? Si total, da igual la noticia que yo les ponga: echen un ojo, porque hay para dar y tomar. Y no escuchen a los amigos que les llaman por teléfono. No lo cojan. Pasen de ellos, y enciendan la tele, a ser posible para ver a la señorita Obregón o similares. Cuando se les haya pasado la compulsión de saber, disfruten de su día libre, corran. Y si viven en Madrid o en Italia (por decir dos sitios, eh? que al menos están en eso que se llama primer mundo), olvídenlo y que tengan un buen día.
Qué duro es ser un extraterrestres en un mundo extraño…